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Masa madre sólida para panettone
Proceso de preparación y mantenimiento de una masa madre sólida para panettone, iniciada con manzana fermentada, con refrescos sucesivos, baño en agua y correcciones de acidez antes de los tres refrescos finales previos al panettone.
Contenido
Concepto y criterios generales
Marco general y criterios de fermentación, temperatura y materia prima.
- Este proceso es un poco complicado: para hacer el panettone, se parte de la masa madre de pan y se transforma en masa madre para panettone siguiendo unas pautas.
- Los productos fermentados con masa madre se comportan de manera diferente a los fermentados con levadura de cerveza: los resultados finales son mejores, son más digestivos y se conservan más tiempo.
- La harina debe ser de gran fuerza, de tipo Manitoba, W380 o W400; no funcionará con harinas de fuerza inferior a W360.
- La calidad del agua, la dureza, los metales presentes y el cloro pueden provocar comportamientos diferentes durante la fermentación.
- Si hay dudas sobre la calidad del agua, es mejor hacer los refrescos con agua mineral.
- La fermentación transforma los azúcares en gas, alcohol y ácidos orgánicos, sobre todo lácticos y acéticos.
- La fermentación alcohólica es la base de las bebidas alcohólicas y de los productos panificables.
- La fermentación bacteriana o láctica es responsable del sabor y el aroma durante la cocción, y proporciona una mayor conservación del producto final.
- Una buena masa madre tendrá un 60% de ácido láctico, un 20% de ácido acético y un 20% de otros ácidos orgánicos.
- El pH óptimo se situaría entre 3,9 y 5,3, y el ideal es 4,1; un pH superior a 5,3 ralentiza el proceso.
- Hay dos maneras de elaborar una masa madre sólida: en seco y sumergida en agua.
- La masa madre sólida sumergida en agua es más fácil de controlar y resulta menos ácida, porque parte de la acidez se diluye en el agua.
- Es un proceso largo, pero, una vez hecho, la masa madre puede durar toda la vida si se le hacen refrescos periódicos.
- Hay que iniciarla con un mínimo de 18 días de antelación; para prepararla para panettone se necesitan 15 días, más los 3 refrescos finales y los 2 días del panettone final, es decir, 20 días en total.
- Los expertos dicen que es mejor hornearlo 3 días antes de consumirlo.
- Durante los primeros 15 días, hay que refrescarla cada día.
- La masa se comporta como un ser vivo, que puede vivir y respirar en presencia de oxígeno y sobrevivir y fermentar en condiciones anaeróbicas.
- Al amasarla, se incorpora oxígeno, lo que favorece el metabolismo y el crecimiento natural de las levaduras; cuando se agota el oxígeno, comienza la fermentación alcohólica y se producen dióxido de carbono y alcohol etílico.
- Los reposos nocturnos pueden variar entre 16 y 18 horas entre dos refrescos.
- Hay que mantener la masa alrededor de los 26-30ºC.
- El agua del refresco se debe poner a 30ºC para compensar la temperatura fría del baño.
- La temperatura ambiente del reposo nocturno debe estar alrededor de los 18-19ºC.
- La temperatura final de la masa debe estar entre los 26ºC y los 30ºC.
- A 0ºC-4ºC, las levaduras tienen una actividad fermentativa nula; a 4ºC-12ºC, la actividad se ralentiza.
- Una masa madre fría, por debajo de los 22ºC, tiene el gluten poco formado y un proceso fermentativo más lento.
- Entre 23ºC y 28ºC, se produce un crecimiento exponencial de las levaduras con una alta producción de gases.
- Por encima de los 30ºC, la actividad enzimática es demasiado elevada y la masa tiende a licuarse; a partir de 32ºC, aparecen signos de descomposición.
- A 35ºC, se produce la máxima producción de gas y comienza el deterioro progresivo de las levaduras.
Utensilios e ingredientes iniciales
- Se necesitan una manzana ecológica de buena calidad, un táper más alto que ancho de unos 22 cm de alto x 8 cm de base, una bolsa zip o de congelación, dos paños de algodón o lino, un cordel de algodón o una cuerda, una báscula de cocina, un termómetro digital y un rodillo.
- El recipiente debe tener el tamaño justo para contener y sostener la masa; si es excesivamente grande, la masa se extenderá y se desintegrará.
Primer día
- Lavad bien la manzana y secadla con papel de cocina.
- Cortadla en cuartos y rallad toda la manzana, incluida la piel.
- Pesad la manzana rallada.
- Poned la manzana rallada y el jugo que haya soltado dentro de un tarro de vidrio hermético.
- Añadid el mismo peso de agua a 30ºC que el peso de la manzana rallada.
- Cerrad el tarro y ponedlo dentro del horno cerrado, pero con la luz encendida.
- Mantened una temperatura entre 28ºC y 30ºC; es importante que este primer día no baje de 28ºC.
- Controlad la temperatura con el termómetro.
- Si el horno no permite mantener la luz encendida, calentad agua y ponedla en una taza dentro del horno; comprobad la temperatura y repetid el procedimiento si es necesario.
- Dejadlo fermentar 24 horas.
Segundo día
- Filtrad el contenido del tarro de vidrio, tirad la pulpa y reservad el agua fermentada.
- Pesad el agua fermentada.
- Poned el agua fermentada y el mismo peso de harina Manitoba en un bol.
- Mezcladlo bien con una cuchara hasta obtener una mezcla homogénea.
- Verted la masa dentro del táper y haced una marca con un lápiz o una goma elástica para seguir su crecimiento.
- No tapéis el recipiente: la masa debe poder respirar; cubridlo con un paño.
- Ponedlo dentro del horno cerrado, pero con la luz encendida.
- Mantened una temperatura entre 28ºC y 30ºC; es importante que este segundo día no baje de 28ºC.
- Controlad la temperatura con el termómetro.
- Si el horno no permite mantener la luz encendida, calentad agua y ponedla en una taza dentro del horno; comprobad la temperatura y repetid el procedimiento si es necesario.
- Dejadlo fermentar 24 horas.
Tercer y cuarto día
- Si la masa madre evoluciona bien, habrá duplicado o triplicado el volumen.
- Observad hasta dónde ha llegado antes de volver a bajar respecto a la marca del volumen inicial; si no ha llegado, como mínimo, a duplicar el volumen inicial, hay que volver a empezar.
- Si ha ido bien, poned 200 g de masa madre y 200 g de harina Manitoba en un bol de vidrio.
- Trabajadlo con las manos hasta obtener una masa sólida; es muy seca y cuesta integrar la harina, pero con amasados y reposos se consigue.
- Cuando la masa sea homogénea, enrolladla sobre sí misma.
- Introducid la masa dentro de una bolsa zip o de congelación y envolvedla bien, procurando que salga todo el aire.
- Envolved la bolsa con un paño de algodón bien enrollado y apretado.
- Terminad de envolver el conjunto con el otro paño de cocina.
- Atad el paquete con una cuerda, con una atadura como la que se usa para atar la carne para asar en la cazuela, y dejad los dos extremos bien sujetos.
- Colocad el paquete dentro de una cazuela para contener la masa si sale del paquete.
- Tapad la cazuela y dejadla dentro del horno durante 48 horas; en este caso no es necesario tener la luz del horno encendida.
- Durante los dos días, la masa crecerá mucho y, durante las últimas horas, empezará a perder fuerza.
Quinto día
- Pasadas las 48 horas, tendréis una masa madre más evolucionada y de color crema tostado.
- Destapad la masa y retirad la bolsa de plástico con cuidado; si no se puede quitar con facilidad, cortadla con unas tijeras.
- Tomad solo la parte interior de la masa y desechad las paredes exteriores, que son secas y tienen células muertas que no interesan.
- Pesad la cantidad de masa madre que se pueda recuperar y tirad el resto.
- Mezclad 200 g de masa madre con 200 g de harina Manitoba y entre un 30% y un 50% máximo de agua a 30ºC; para 200 g, es aconsejable poner entre 60 y 80 g de agua.
- No os paséis con el agua: si la masa se pega al mármol, es que se ha puesto demasiada.
- Formad una bola sobre el mármol y amasadla bien hasta obtener una masa lisa y homogénea.
- Si es necesario, alternad el amasado con el reposo; durante los reposos, tapadla con un paño para evitar que se seque.
- Estirad la masa con el rodillo para refinarla.
- Estiradla, plegadla en tríptico y volved a estirarla.
- Repetid los estirados y los plegados en tríptico unas cuantas veces, hasta conseguir una textura suave y lisa.
- Haced periodos de reposo para que la masa se relaje, ya que estará muy tensa y costará refinarla.
- Cuando esté refinada, estiradla y plegadla tomando los extremos largos y llevándolos hacia el interior, como cuando se hace una baguette.
- Volved a estirarla para darle longitud; hay que conseguir una anchura un poco inferior a la anchura del táper donde se pondrá.
- Es importante que la anchura final sea ligeramente inferior a la del táper donde se guardará para el baño en agua, para que pueda trepar sin dificultades por las paredes del recipiente.
- Enrollad la masa sobre sí misma formando una espiral, sin dejar agujeros y dándole un poco de tensión; estiradla ligeramente antes de enrollarla.
- Poned la masa dentro del táper.
- Cubridla con agua a 14ºC hasta que cubra la parte superior de la masa.
- Dejad el táper a temperatura ambiente durante 20-24 horas, sin tapar; podéis poner un paño para evitar que entre nada.
Sexto día
- Es posible que, antes de las 24 horas, la masa ya haya empezado a desintegrarse.
- La masa habrá crecido bastante y flotará en la superficie, con el agua debajo; la parte superior estará reseca, la parte inferior dentro del agua será viscosa y se podrán observar las primeras burbujas en los laterales, señal de que va cogiendo fuerza.
- Si en el fondo del táper hay una capa blanquecina, significa que la masa ha empezado a desintegrarse y que ha pasado demasiado tiempo dentro del agua; la masa se volverá demasiado líquida y se perderá mucha al volcar el táper.
- Con mucho cuidado, retirad la parte superior reseca de la masa madre.
- Volcad el táper sobre un bol grande y poned la mano en la boca del táper para recoger la masa madre.
- Eliminad la parte viscosa y escurridla presionándola suavemente con las manos para retirar el exceso de agua, como si fuera una esponja.
- Si al presionarla se deshace, también es señal de que ha pasado demasiado tiempo dentro del agua.
- Dejadla sobre un plato.
- Pesad la masa madre.
- Mezclad en un bol 200 g de masa madre con 200 g de harina Manitoba y entre un 30% y un 50% máximo de agua a 30ºC; para 200 g, se recomienda poner unos 60 g de agua.
- Si la masa tiene poca consistencia porque ha pasado demasiado tiempo dentro del agua, al volver a amasarla poned menos agua; en lugar de 60 g, poned 50 g menos e id corrigiendo.
- La masa madre, una vez escurrida, debe parecer musculosa y debe ofrecer cierta resistencia cuando se estira para romperla.
- Formad una bola sobre el mármol y amasadla hasta obtener una masa lisa y homogénea.
- Si es necesario, alternad el amasado con el reposo y tapadla con un paño durante los descansos.
- Estiradla con el rodillo para refinarla.
- Haced plegados en tríptico repetidamente hasta conseguir una textura suave y lisa.
- Cuando esté refinada, plegadla hacia el interior como en una baguette.
- Volved a estirarla para darle longitud.
- Enrolladla en espiral, sin dejar agujeros y dándole un poco de tensión.
- Poned la masa dentro del táper.
- Cubridla con agua a 14ºC hasta que cubra la parte superior de la masa.
- Dejad el táper a temperatura ambiente durante 12-24 horas, sin tapar; podéis poner un paño para evitar que entre nada.
- Es posible que haya que refrescarla antes de las 12 horas.
Del séptimo al decimoquinto día
Refrescos diarios de mantenimiento y ajuste de temperatura.
- Repetid el mismo procedimiento cada día durante los 9 días siguientes.
- Es posible que sea necesario refrescarla cada 12 horas, porque puede tener mucha fuerza y levar deprisa.
- Si leva demasiado deprisa, poned más fría el agua del baño: en lugar de 14ºC, hacedlo con agua a 4ºC.
- El agua del baño no es el agua del refresco: el agua del refresco para amasar la masa siempre debe estar a 30ºC.
- Intentad que la masa llegue al punto ideal de refresco a las 12 horas de la anterior, para poder hacer los refrescos cada 12 horas.
- A medida que pasen los días, ajustad las fermentaciones; si la masa está muy compacta, podéis variar la cantidad de agua del refresco hasta 80 ml en lugar de los 60 ml.
- Al final de este proceso, tendréis una masa madre sólida ideal para empezar a hacer el bagnetto y los tres refrescos finales antes de iniciar el amasado de la masa del panettone.
Conservación de la masa madre activada
- Una vez tengáis la masa madre sólida, la podéis conservar indefinidamente con refrescos periódicos.
- Los primeros 15 días de refrescos diarios son inevitables, pero después la madre activada se puede conservar en la nevera entre 7 y 21 días sin refrescar, teniendo en cuenta que, cuanto más tiempo pase en frío, más acidez adquirirá.
- Para conservarla 7 días, haced un refresco habitual tipo 1:1:1, dejadla flotar en la superficie y refrigeradla a 4ºC.
- Para conservarla 14 días, haced un refresco tipo 1:4:2, dejadla flotar en la superficie y refrigeradla a 4ºC.
Bagnetto
Baño correctivo antes de los tres refrescos finales.
- Antes de hacer un bagnetto y los tres refrescos preparatorios, hay que partir de una masa madre sólida, fuerte, estable y de comportamiento predecible.
- La masa madre que se prepare para el bagnetto debe haber sido refrescada entre 12 y 14 horas antes, en un entorno con una temperatura ambiente entre 24ºC y 26ºC, para tener un estado óptimo de madurez.
- El bagnetto consiste en sumergir la masa madre sólida, previamente escurrida, en un nuevo baño de agua azucarada.
- La proporción específica es de 3 partes de agua por 1 parte de masa madre y 0,0025 de azúcar, durante un máximo de 15-18 minutos.
- Ejemplo: 600 de agua, 200 de harina y 0,5 g de azúcar.
- Ejemplo: 1000 de agua, 333 de harina y 0,8 g de azúcar.
- Es conveniente hacer un bagnetto antes de empezar los tres refrescos finales; si la masa se ha vuelto a acidificar porque han pasado unos días sin refrescarla, se puede hacer otro baño, pero un baño azucarado, a la vez que reduce la acidez, también debilita la masa.
- Si se controla bien el reposo nocturno y la masa no se acidifica excesivamente, bastará con hacerlo una sola vez.
- El bagnetto es imprescindible si se trabaja con masa madre sólida en seco; si se trabaja con masa madre sólida sumergida, se puede prescindir de él, pero es recomendable si se han hecho reposos nocturnos dentro de la nevera.
- Para masa madre sólida seca, el agua debe estar a temperatura ambiente y la duración es de 15-18 minutos.
- Para masa madre sólida sumergida, el agua debe estar entre 33ºC y 35ºC y la duración es de 15-18 minutos.
Calidad y corrección de la masa madre
Diagnóstico de calidad, correcciones y bagnettos de purga.
- Si la masa madre no flota, es señal de que hay demasiada actividad de los microorganismos y que se ha vuelto demasiado ácida.
- La masa madre madura tendrá un pH entre 4,1 y 4,3, será aromática, de sabor dulce y ligeramente ácido, de color blanco crudo y con alvéolos alargados.
- La masa madre muy fuerte puede ser fuerte pero no ácida, o fuerte y ácida.
- Si es fuerte pero no ácida, hay demasiadas levaduras y se ha roto el equilibrio con las bacterias lácticas; si está lista antes de 3 horas, es una mala señal.
- Si es fuerte y ácida, se está produciendo demasiado ácido acético; tendrá sabor agrio y amargo, pH inferior a 4, color gris y consistencia pegajosa.
- En este caso, hay que someter la masa madre a un bagnetto de purga: sumergid 200 g de masa madre en 600 g de agua fría a 18ºC con 0,4 g de azúcar, mantenedla en el baño 15 minutos y escurridla y refrescadla según la proporción 1:2:1, es decir, con 200 g de masa madre, 400 g de harina W400 o W380 y unos 200-210 g de agua.
- Si la masa madre es muy débil, tendrá un pH entre 5 y 5,5, no presentará acidez, tendrá sabor dulce, un olor que recuerda a la harina, color blanco y pocos alvéolos.
- Para reforzarla, haced un primer refresco según la proporción 1:0,8:0,4, es decir, con 250 g de masa madre, 200 g de harina y 90 g de agua; después continuad refrescando con las cantidades habituales hasta que la masa madre crezca 1+1/2 del volumen inicial en unas 3 horas o 3 horas y media.
- Si la masa madre es agria, tendrá un pH muy bajo, olor picante y fuerte, sabor amargo y color gris oscuro.
- Cuando predomina el ácido láctico, puede provocar un primer amasado más débil y pegajoso, dificultad para integrar las grasas, un panettone horneado que se rompe al ponerlo boca abajo y una masa madre con alvéolos pequeños y redondos.
- Para equilibrar un exceso de ácido láctico, actuad en todas y cada una de las fases de refresco y conservación, introduciendo acciones que generen ácido acético.
- Posibles soluciones: refrescad con agua más fría, entre 24ºC y 22ºC; haced descansos nocturnos a bajas temperaturas; sumergid la masa madre en agua a 4ºC o, si es una masa madre en seco, mantenedla a 10ºC; si el primer amasado resulta muy pegajoso, tiradlo, volved a empezar y haced de nuevo los tres refrescos corrigiendo la levadura en el primer refresco con 20 g de yema de huevo por cada 500 g de masa madre sólida.
- Si hay dificultad para integrar las grasas, detened la producción del panettone y volved a hacer los tres refrescos corrigiendo la levadura en el primer refresco; aumentad la harina en una proporción de 1 a 2, añadid 20 g de yema de huevo por cada 500 g de masa madre sólida y añadid un 0,2% de sal respecto de la cantidad de harina en el 2º y 3º refresco.
- Si el producto se desprende una vez horneado, disminuid el % de agua incluso al 40% respecto al peso de la harina.
- Si hay alveolado pequeño y redondo, haced un baño, o bagnetto, con agua fría a 19ºC antes de hacer los tres refrescos, con 3 partes de agua por cada parte de masa madre y 2 g de fructosa por cada litro de agua.
- Cuando predomina el ácido acético, es más fácil de identificar porque es volátil y se detecta por el olfato; tiene un olor acre y picante y un sabor menos amargo que el exceso de láctico, pero perceptible en la punta de la lengua.
- Un exceso de ácido acético provoca un primer amasado más resistente y poco extensible, un producto con poco sabor, alvéolos alargados y una mayor proliferación de hongos.
- Para equilibrar un exceso de ácido acético, favoreced la producción de ácido láctico: disolved la masa madre en agua tibia antes de incorporar la harina, aumentad el % de agua hasta el 55% si es necesario y amasadlo bien.
- Para obtener buenos resultados, hay que mantener un equilibrio perfecto entre bacterias y levaduras.
Tres refrescos previos a iniciar el amasado del panettone
Secuencia de refrescos finales inmediatamente previos al primer amasado.
- Temperatura del amasado: procurad que sea tan regular como sea posible, alrededor de los 27ºC, y que no varíe de entre 26ºC y 28ºC.
- Temperatura de mantenimiento nocturno de la masa madre: la temperatura ideal está entre 16ºC y 18ºC; si se trabaja con masa madre sólida sumergida en agua, debe ser más bien dura y seca, porque durante el reposo absorberá agua y tenderá a desintegrarse.
- Tiempo de reposo nocturno: el tiempo ideal está entre 16 y 18 horas.
- Porcentaje de hidratación y consistencia del impasto: una masa muy dura favorece un desarrollo excesivo de ácido acético; se pueden añadir un 4% de agua, es decir, 44%-46% según la harina, y hay que amasarla muy bien, laminarla y plegar la masa madre para oxigenarla y permitir una mejor reproducción de las levaduras.
- Primer refresco: a las 8:00 am, con temperatura ambiente entre 26ºC y 28ºC; mezclad 30 g de masa madre sólida, 30 g de harina Manitoba W360 o W380 y entre 12,6 y 10,5 ml de agua a 26ºC-28ºC, según el agua absorbida durante el bagnetto.
- Segundo refresco: a las 11:45 pm, con temperatura ambiente entre 26ºC y 28ºC; mezclad 60 g de masa madre sólida del primer refresco, 60 g de harina Manitoba W360 o W380 y 25,2 ml de agua a 26ºC-28ºC.
- Tercer refresco: a las 15:45 pm, con temperatura ambiente entre 26ºC y 28ºC; mezclad 140 g de masa madre sólida del segundo refresco, 140 g de harina Manitoba W36 y 59 ml de agua a 26ºC-28ºC.
- Calculad la temperatura ideal del agua del baño antes de cada refresco.
Notas de conservación y mantenimiento
- La masa madre se puede conservar en la nevera entre 7 y 21 días sin refrescar; cuanto más tiempo pase en frío, más acidez adquirirá.
- Para conservarla 7 días, haced un refresco habitual tipo 1:1:1, dejadla flotar en la superficie y refrigeradla a 4ºC.
- Para conservarla 14 días, haced un refresco tipo 1:4:2, dejadla flotar en la superficie y refrigeradla a 4ºC.
Recomendaciones y Trucos
- Si la masa madre no flota, es señal de demasiada actividad y demasiada acidez.
- La masa madre muy fuerte se puede corregir con bagnetto y reajustes del refresco.
- Si la masa está muy compacta, puede hacer falta subir el agua del refresco hasta 80 ml.
- El primer refresco final puede incorporar yema para corregir excesos de acidez; la sal se reserva para el 2.º y 3.º refresco cuando cuesta integrar grasas.
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